El árbol brinda una pista al egoísta
- Aug 19, 2025
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El árbol funciona como su Creador menciona,
a diferencia de la persona que se cuestiona y traiciona.
La clave es observar el proceso de su crecimiento,
¿de donde emana su movimiento?
¿Cómo lograr expresar esos frutos absolutos, cómo crecer hacia los cielos y seguir enraizado en los suelos?
La naturaleza es la instrucción de la simpleza, expresando la voluntad divina en cada esquina, siendo ella misma siempre con carisma.
¿Pensemos, cómo crecemos?
No necesitamos pastillas, solo imitar a aquellas semillas.
La fuente del árbol es un acto de humildad, de reconocer su identidad interna, la semilla tiene que desintegrarse y sacrificar, entregar lo que conoce y soltar.
Esto revela su potencial vegetal haciéndola un ser fundamental. Se rinde y permite que el poder de la tierra se transmite.
Al reconocer su bajeza, logra manifestar su riqueza.
La semilla le dio entrada a lo que la tenía rodeada, determinada a ser entregada.
Al entregar empezamos a despegar, al rendir se empieza a expandir.
Por reconocer nuestra fuente brotaremos eternamente, si confías en Su consejo siempre tendrás festejo.
La Torah es el agua viva, que nos inspira a crecer aquellos frutos que nuestra alma admira.
Déjate regar por esta agua bendita que revelará tu alma infinita.
Sé cómo el árbol, atado a sus raíces vitales y elevado en los cielos espirituales.
Al final, el árbol regresará a su fuente transparente,
aprovechemos el tiempo presente para generar frutos que nos llevemos eternamente.

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